Después de que los ingenieros drenaron las cataratas del Niágara en 1969, los observadores hicieron un descubrimiento que revuelve el estómago

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Era el año 1969 y corría el mes de junio cuando un grupo de ingenieros logró un trabajo vigoroso. Luchando contra toda predicción, detuvieron la corriente de las famosas cataratas del Niágara, lo que produjo que esta atracción reconocida internacionalmente cayera en silencio. Pero cuando se secó completamente el agua por primera vez, una hazaña histórica del sitio, un oscuro secreto, escondido en las rocas salió a relucir.