Las historias sobre los mares

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La inmensidad del mar y sus profundidades, siempre han sido objeto de admiración por los amantes de estas masas de agua. Miles de historias rodean a los mares y es común escuchar leyendas y vivencias que han tenido lugar en áreas marítimas; desde piratas y tesoros encontrados, hasta historias de sobrevivientes de naufragios o acontecimientos similares sin explicación lógica.

Algo parecido a esto último fue lo que pasó con Chris Lemons; integrante de buceo que debía reparar una tubería en un pozo de petróleo en el mar costero de Escocia.

Lemons pasó treinta minutos a cien metros debajo del mar, sin oxígeno, luego de romperse el cable que lo mantenía unido a la superficie. Este cable le transfería aire y calor por medio de su ropa de buceo.

Un hecho extraordinario

Para ser parte de este trabajo, cada buzo debe tener una preparación Anterioria. Deben comer, dormir y vivir en una cámara especial construida en la embarcación de buceo. En estas cámaras hiperbáricas, el cuerpo se aclimata a la presión que experimentan debajo del agua.

Y así lo hizo Chris Lemons. Pero lo que pasó luego fue sorprendente. En el 2012, Chris y su equipo de buceo bajaron al mar para realizar la reparación que tenían encomendada.

Tal vez, esta era una misión nueva para Lemons. Sin embargo, su experiencia de buzo ya sumaba los ocho años; además de un año y medio como buzo de saturación.

Una falla causó el accidente

El mar se encontraba agitado cuando Lemons y su equipo bajaron. Aun así, decidieron comenzar la reparación. Mientras se encontraban realizando las labores, el sistema de la embarcación que mantenía a los buzos con el cable, falló.

El barco se movió de un lado a otro y las alarmas sonaban para alertar a Chris y a su equipo de regresar a la cámara para subirlos. A pesar de ello, cuando se disponían a volver, el cable que sostenía a Chris se atoró en un metal.

Todos los intentos por desatarse fueron en vano. Mientras el barco se movía, más lo apretaba, tanto así que se tensó el cable hasta romperse. Y Chris cayó en lo profundo del mar.

La desesperación se apoderaba de sus compañeros

Chris Lemons comenta que quedó rodeado de una inmensa oscuridad. Intentó mantener la calma al ver que el sistema que le daba calor y aire se había roto, pero sabía que en un momento se quedaría sin aire.

El cuerpo humano sobrevive sin oxígeno tan solo unos minutos. El equipo de tripulantes de la embarcación estaba desesperado por salvar a Chris. Pero esta desesperación e impotencia aumentó cuando lanzaron un submarino al fondo para poder encontrarlo a través de las cámaras.

Un milagro aconteció en el mar

A través de las cámaras, vieron cómo el cuerpo de Lemons y sus movimientos se detenían y cómo su cuerpo se desvanecía. Unos treinta minutos pasaron hasta que la tripulación pudo recuperar el control; hasta que uno de sus compañeros alcanzó el cuerpo de Chris.

La coloración de su cuerpo era azul, tampoco se le sentía la respiración, cuenta su compañero. Tras recibir respiración boca a boca, empezó a recuperar la conciencia. Aún es un misterio cómo Lemons sobrevivió ileso tras estar 30 minutos sin aire, a unos menos 3 grados centígrados. Su historia sigue siendo un caso de estudio para todos los científicos y especialistas en buceo.